Sistema Preventivo

Don Bosco llamó sistema preventivo su experiencia espiritual y educativa con los jóvenes del oratorio.

La Preventividad es un amor que se dona gratuitamente, inspirándose en la Caridad de Dios, que precede a toda criatura con su Providencia, la acompaña con su Presencia y la salva dando su propia Vida. Es la práctica de una caridad que sabe hacerse amar. (Cfr. C.G. 20).

La Preventividad se ejerce sobre todo en la Asistencia con el fin de promover las capacidades y energías constructivas del muchacho y orientarlas hacia el bien. (Cf. C.G. 23 “6, 58 ,326).

Su inspiración evangélica: el amor:  “El Sistema Preventivo nace del Amor Evangélico y se expresa como caridad pastoral hacia los jóvenes, para hacerles sentir la amistad, el afecto y la presencia bondadosa del educador: sistema Educativo de la bondad, que conquista el corazón, la confianza y la voluntad del joven con el fin de que responda libremente a los estímulos Educativos. Es esta una pieza clave para lograr una verdadera educación con el Sistema Preventivo”. (C.G. 23 193-196,290-294)

Su dinamismo espiritual: la religión: La Religión, que se transmite en su dimensión doctrinal (Evangelización y Catequesis). Se celebra en la Liturgia (sacramentos, oración, celebraciones comunitarias…), y se vive en la experiencia moral, individual y social, privada y pública (honestidad, amor, justicia, los mandamientos, las bienaventuranzas).

La Religión es asumida en toda su eficacia pedagógica por su capacidad de interpelar la Conciencia, del educando, suscitando motivaciones profundas en su espíritu y promoviendo válidamente sus mejores esfuerzos interiores. La Religión es el mejor recurso Educativo y el más eficaz instrumento para transformar al joven y generar en él la verdadera imagen del Hombre Nuevo que es Cristo. (Cfr. C.G. 23 ” 86).

Su raíz humana: la razón: Es el recurso de la inteligencia, desde el punto de vista metodológico, pide seguir el camino de las motivaciones, acoger las instancias juveniles de vida y de desarrollo, ayudar a discernir con equilibrio, valorar los conocimientos relativos a la educación, estimular la responsabilidad, impulsar las posibilidades del joven.
La Razón, cultivada como expresión de la racionalidad del joven y del educador, durante todo el proceso Educativo, necesita y urge el diálogo educador-educando.

La Razón constituye el más sólido fundamento humanístico sobre el que se basa y construye toda la Pedagogía Salesiana (Cfr. c.G. 23. 16,83-85,186-188.)

La finalidad de la educación salesiana: Los Salesianos buscamos la educación integral de joven según la expresión de Don Bosco: “formar buenos cristianos y honestos ciudadanos” que, en términos más actualizados, podría expresar: formar ciudadanos responsables cristianos y comprometidos (Cfr. C.G. 21 “81; Y Cfr. C.G. 23 “112-115).

Don Bosco al hablar de ”pan, trabajo y paraíso” para sus destinatarios les ofreció: promoción humana, educación profesional y salvación. La educación integral Salesiana responde a una visión antropológica que involucra toda la persona humana en el proceso Educativo (Cfr. C.G. 23″331,124-128). Por lo tanto la educación Salesiana se propone:

Desarrollar la inteligencia del joven a través de los conocimientos humanísticos, científicos y tecnológicos.

Educar la voluntad y la libertad del joven a través de la propuesta y transmisión de valores humanos a nivel personal: respeto por la vida, dignidad del hombre, defensa de los derechos humanos; a nivel familiar: educación al amor, dignidad de la mujer, paternidad responsable, educación de los hijos, integración y convivencia familiar; a nivel social: Sentido moral, honestidad, responsabilidad, respeto a la libertad, amor al trabajo, veracidad.

Educar para el servicio, la solidaridad y la cooperación. Compromiso por la justicia y por la paz. Sentido de la historia y educación para el cambio social. Orientar los sentimientos y la afectividad del educando: formación del equilibrio biosíquico, de la estabilidad emotiva, dominio y control de sí mismo, control de las pasiones.

Desarrollar la corporeidad cultivo del crecimiento físico armónico (deportes, paseos, gimnasia, educación sicomotriz, educación física, aceptación y respeto del propio cuerpo, hábitos de higiene y alimentación, expresiones artísticas: danzas, baile, música, pintura, teatro…)

Adecuada educación de la sexualidad humana: proporcionar una orientación al joven para el amor, convivencia mixta serena, respeto a la capacidad procreadora del ser humano, educación para la pureza y para la castidad.

Promover la apertura y sentido social del joven: inquietud por la promoción humana, compromiso apostólico, sentido de respeto a los demás, educación a los derechos y a los deberes sociales.

Educar en la fe y en el sentido religioso del hombre: sensibilidad a la dimensión religiosa de la persona, experiencia de fe, vivienda eclesial, propuesta juvenil de la santidad, búsqueda de la salvación

Formar para una espiritualidad juvenil que valore lo cotidiano, se fundamente en el amor, educa la conciencia moral y se abre a la dimensión social de la caridad, como compromiso apostólico (C.G 23″ 158-160).

Las intervenciones Educativas se centran en la Asistencia Salesiana, entendida como presencia activa y afectuosa entre los jóvenes, como relación interpersonal, como diálogo constante, promotor de motivaciones realizadas en constante respeto a la persona de joven; capaz de animar su creatividad y su entusiasmo juvenil, orientada al crecimiento de su personalidad.

Características del estilo salesiano: La aplicación del Sistema Preventivo en fidelidad dinámica y creativa con el fundador constituye el característico Estilo Salesiano que proporciona el ambiente y la fisonomía propios de nuestras obras.

Los principios fundamentales del Sistema Preventivo: el amor, la religión y la razón, marcan profundamente el estilo de nuestra acción pedagógica.

Creemos en la importancia del ambiente como transmisor de valores, caracterizado por la convivencia amistosa, el ambiente de alegría, el clima de relaciones fraternas, el espíritu de familia, las modalidades de organización participativas, el mundo comunitario de crecimiento (Cfr. C.G. 23 “11,105,169-170.)

El clima de familia constituye el verdadero ambiente Educativo Salesiano, es sencillez, serenidad y confianza en las relaciones personales con los jóvenes. Amamos no sólo a los jóvenes, sino las cosas que gustan a los jóvenes, como quería Don Bosco testimoniar este amor con una presencia amistosa y fraterna, constructiva de nuevas comunidades juveniles. Este es el ambiente esencial para la formación integral de los jóvenes.

El ambiente de alegría, ambiente de santidad: “hacemos consistir nuestra santidad en estar siempre alegres” decía Domingo Savio. La alegría genera entusiasmo juvenil, optimismo, gozo y esperanza cristiana.

En los grupos juveniles se da una perfecta comunión de valores cristianos y se comparten los mismos ideales; se intercambian ideas e inquietudes y hay un enriquecimiento comunitario que nos recuerda la vida de las primeras comunidades cristianas (Cfr. Hch. 2,42-47).

El ambiente Educativo suscita los valores que se han de sembrar, los ideales que se han de compartir, los intereses que generan relaciones interpersonales, las iniciativas comunes que hay que realizar, la convicción de que se está formado una verdadera familia de amigos (Cfr. D. Viganó, C.G. 21″ 572).

En un contexto sobrenatural y de fe, cultivamos el clima de pureza y la educación al amor, como preparación para asumir las responsabilidades de formar un hogar cristiano y de ser padres responsables de sus hijos. La propuesta radical del ideal cristiano y la búsqueda de la santidad.

La vivencia litúrgica como comunidad que cree en los jóvenes un ambiente eucarístico, de oración, el cual marca profundamente su experiencia religiosa. Como Don Bosco cultivamos una serie de celebraciones religiosas sencillas, pero que motivan y educan la fe de los jóvenes, (las visitas al santísimo sacramento, las novenas, las florecillas a la virgen María…), el sentido de pertenencia ec1esial como una inserción real consciente en la comunidad cristiana para lograr experiencia de Iglesia.

Una fidelidad convencida al Papa y a los Obispos. Al estudio personal, a la reflexión y a la discusión grupal de los documentos del magisterio de la Iglesia con interés de encontrar orientaciones válidas para su vida personal y para su acción social.

Devoción Mariana, recia y filial. María es la primera entre los creyentes y la discípula más perfecta de Cristo (Cfr. MC 35). La palabra de Dios se hizo carne e historia en su alma y en su persona antes de hacerlo en su seno. Por ello, representa en vivo el cambio fatigoso pero feliz de cada individuo y de la humanidad hacia su plenitud. En María los caminos del hombre se cruzan con los de Dios. Es por tanto, clave de interpretación, modelo, tipo y camino. María se sintió y fue proclamada dichosa, feliz de su pobreza por el don de Dios, por su disponibilidad. María acompañó a la Iglesia naciente; hoy participa con la riqueza de su maternidad en la maduración histórica de la comunidad cristiana y en su misión en el mundo (Cfr. C.G. 23″ 157).